cine y educación

El sistema educativo debe proporcionar al alumnado una formación integral centrada en el desarrollo de las competencias, el pensamiento crítico y la reflexión, para que construya su propio conocimiento. La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre (LOMLOE) establece en su preámbulo que «la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la creación artística, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el fomento de la creatividad y del espíritu científico se trabajarán en todas las áreas de Educación Primaria» y, con una ligera variación para la Educación Secundaria, que «la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el emprendimiento, el fomento del espíritu crítico y científico, la educación emocional y en valores, la educación para la paz y no violencia y la creatividad se trabajarán en todas las materias».

Por tanto, es importante el aprendizaje y dominio no solo de los lenguajes oral y escrito, sino también del cinematográfico, porque transmiten información y conocimiento, además de que nos permiten expresarnos mediante la utilización de los procesos de pensamiento científico y artístico, al tiempo que fomentan la creatividad. A su vez, el conocimiento y correcto uso de los medios digitales nos facilita el acceso al conocimiento, su construcción y transmisión.

Para lograr este fin es necesario desarrollar estrategias y proyectos pedagógicos integrales, en los que la reflexión, el pensamiento crítico, la creatividad y las metodologías activas y cooperativas posibiliten también la intervención en el entorno más cercano. La comunicación audiovisual es muy adecuada para esta tarea por su potencia transmisora y evocadora de conocimiento y por su cercanía a la realidad de todo el alumnado. Este acercamiento a otras realidades produce en el alumnado experiencias y cambios personales mediante el compromiso, la participación y la construcción de un proyecto compartido para el cambio y la mejora social.

En la actualidad, la implantación curricular de la formación cinematográfica, audiovisual y mediática se halla en pleno debate en los ámbitos educativo, institucional y profesional del cine y de la comunicación. En los últimos años proliferaron a nivel estatal y autonómico numerosos programas educativos relacionados con el audiovisual que se ofertan a los centros educativos de manera global o selectiva. Estos programas, en unos casos, utilizan el cine como herramienta para debatir sobre diversos temas sociales y, en otros, ofertan pequeños talleres de creación cinematográfica impartidos por asociaciones o empresas culturales formadas por profesionales del cine o de la comunicación. Estos talleres son muy limitados en el tiempo y llegan a pocos centros; la participación del alumnado en ellos difícilmente adquiere el protagonismo que requiere un proceso de aprendizaje significativo y acaban convirtiéndose, en muchas ocasiones, en una actividad lúdica. En casi todos los casos se contemplan como una actividad puntual, complementaria o extraescolar ajena al currículo educativo.

En los centros escolares, gracias a las facilidades que proporcionan los medios digitales, han surgido numerosos proyectos e iniciativas de creación audiovisual que parten de la inquietud y del entusiasmo de docentes que, en la mayoría de los casos, desarrollan su trabajo en el aula de forma aislada y gracias a la autoformación. Estos proyectos son tan diversos como los docentes que los impulsan y varían en los contenidos, en las metodologías y en la forma en la que se integran en las materias, así como en los horarios lectivos o no lectivos en los que se imparten. Otra actividad habitual relacionada con el cine dentro de las aulas es el visionado, que se aborda, casi siempre, desde un punto de vista analítico, en una labor de análisis clásico y no desde lo creativo, como expone Bergala (2007): «El análisis de creación contrariamente al análisis fílmico clásico cuya finalidad es comprender, descifrar, leer la película como se dice en la escuela prepararía o iniciaría para la práctica de la creación». (p.127). Este tipo de análisis pretende reflexionar sobre las decisiones creativas adoptadas por sus autores para elaborar sus mensajes e inicia a los espectadores en la educación de una mirada atenta, reflexiva y creativa.

Esta diversidad de propuestas, enfoques y metodologías plantean varias cuestiones a las que no se acaba de dar respuesta: ¿cómo introducir su enseñanza en las aulas?, ¿en qué etapas educativas? y ¿cuál debe ser su desarrollo curricular?

Las materias artísticas tanto de Primaria como de Secundaria son el ámbito en el que se debe desarrollar esta alfabetización audiovisual y en el que impartir, tal y como recoge la LOMLOE, los contenidos curriculares para el aprendizaje del lenguaje cinematográfico que permite la comprensión y creación de mensajes audiovisuales. El resto de áreas deben utilizar este lenguaje, al igual que el oral y el escrito, como un medio para el acceso a la información, la adquisición y construcción de conocimiento aprovechando las cualidades pedagógicas de sus procesos de creación.