La obra cinematográfica no solo es un recurso para trabajar diversas temáticas en las materiaseducativas o para reflexionar sobre diversas cuestiones sociales, sino que también es arte y cultura, por ello, debe ser objeto de estudio desde un punto de vista creativo, priorizando el conocimiento de su lenguaje. Este nos permite acceder a la información y comunicarnos, a la vez que se desarrolla nuestro pensamiento crítico y se forma a los nuevos espectadores para apreciar la diversidad de cinematografías y culturas.
El conocimiento del lenguaje cinematográfico debe realizarse de forma específica en las materias artísticas para que pueda luego aplicarse en el resto de áreas como un medio más para la formación del alumnado junto a la expresión oral y escrita, cuyo aprendizaje también se desarrolla en materias específicas desde edades tempranas. Debe, además, estar integrado en las programaciones didácticas con una estructura definida y un diseño de contenidos y procesos metodológicos que posibiliten un aprendizaje significativo, con el objetivo principal de formar ciudadanos con capacidad reflexiva y crítica, adaptados a la sociedad digital y que posean una formación comunicativa y no solo instrumental o tecnológica.
La introducción del lenguaje cinematográfico debe realizarse de manera progresiva a lo largo de la Educación Infantil, Primaria y Secundaria y conforme a las etapas de desarrollo intelectual del alumnado. Además, debe perseguir la educación de una mirada reflexiva y consciente hacia todo tipo de imágenes y objetos audiovisuales. En las edades tempranas tendrán mayor protagonismo estrategias para facilitar que el alumnado se acerque a las obras cinematográficas de interés y de difícil acceso para ellos y así potenciar una lectura creativa a través de la iniciación al coloquio. El docente es el responsable de seleccionar adecuadamente esas obras que pueden definir sus gustos y para eso es necesaria también una formación que le permita tener una visión general de la historia del cine. Con este fin, las propias instituciones educativas deben priorizar la creación de una plataforma de cine, con un interés estrictamente pedagógico, que abarque todas las cinematografías, culturas y épocas. La selección de películas debe regirse según criterios de calidad cinematográfica y artística, estar estructurada en categorías y con recursos didácticos para su uso en el aula que faciliten la labor del docente.
En la etapa inicial de la Educación Primaria, e incluso en Infantil, podemos proyectar, por ejemplo, multitud de obras de animación experimental abstracta de los años 30 o 40, como las de Oskar Fischinger, que combinan el movimiento de la imagen y la música. A partir de una de estas obras se puede diseñar un proyecto multidisciplinar en torno al color, las formas, el movimiento, el ritmo, el espacio o la música. Progresivamente, mientras el alumnado va madurando intelectualmente, debemos introducir también procesos de creación cinematográfica, individuales y colectivos, para una comprensión más profunda de la construcción de los mensajes cinematográficos y el disfrute de su componente artístico.














